A comer

Mi proceso vegetariano tiene historia, comenzó desde que yo era un niño, que además de especial, era uno sumamente enfermizo, a tal nivel que cada quince días tenía una sesión de inyecciones de penicilina para curar mi infección de garganta. Así que, como mi mamá estaba adelantada a su época, pues comenzó a buscar alternativas para que este chiquito no estuviera utilizando tantas medicinas, por lo que llegué así a un naturópata en el ranchito de Chametla, Baja California Sur. Como parte del proceso curativo me quitó todo tipo de carne y estuve así, por un par de años comiendo lechuga, batidas con ajo y cebolla y otras cosas, que al final lograron fortalecer este hermoso cuerpo y al final, funcionó.

Sin embargo, para un adolescente era un proceso difícil y más cuando en la casa hacían unos tacos de carne asada con tortilla de harina de trigo que eran para morirse. Siempre he sido una persona que sigue instrucciones y no quería más piquetes por lo que estuve bien sumergido en este proceso por muchos anos. Pero hubo una vez que la carne asada oía genial, y no comí, pero el siguiente día vi a mi gurú, sensei de vegetarianismo comprando huevo y jamón en el supermercado, mi cara se de decepción fue grande y con ese pretexto vi mi salida. Regresé al mundo carnívoro con el aval de mi mamá.

Desde entonces he estado on and off queriendo no comer carne o por lo menos consumir lo menos posible, pero la realidad es que no lo he logrado. Admiro a esas personas que tienen esa decisión bien arraigada para no flaquear. A mi amigo vegetariano le hacen órdenes especiales y lo consienten mucho en la oficina o trainings externos por el hecho de no comer como todo mundo. Ves, tienes que ser vegetariano, no necesitas carne, para nada, con la jeva basta, esas fueron sus palabras.

Me tomó unos minutos entender el significado de sus palabras, siento este ser tan puro, regresé al lugar donde estaba, abrí la puerta y le dije AAAHHH, entendí! Cómete a tu Jeva, eso es suficiente, y que si nos comemos.

Mi novia y yo ya hemos hablado de este tema, del momento de vivir juntos y cómo iba a ser nuestras comidas. Hasta ahora, hemos sido un gran equipo haciendo inventos y cocinando cosas que aparecen en internet, por lo que, auguro un futuro largo y rico de comidas y en caso de que decidamos ser vegetarianos por momentos, ya tenemos carne pa’ devorar-NOS

YO

Un jueves negro

Fue un jueves negro, no tan negro como los que ha sufrido Wall Street, simplemente fue uno complicado. Era el día en que el primogénito, regresaba con su mama ya que él había pasado casi tres semanas conmigo. Le fue difícil esa realidad y más cuando la maestra principal no estaba y la sustituta tomaba su lugar. Fue el primer derrame de emociones que vi sufrir a mi hijo desde que lo sentamos a sus tres años a decirle que papá no iba a estar viviendo más en la misma casa.

  Las lágrimas le cayeron por la cara, los sollozos fueron interminables y su papá, tratando de que no lo viera llorar también, porque debe sentirse seguro y debe tener un ejemplo, así que evité que me viera a la cara por un instante, mientras yo me calmaba. Papá no te vayas, papá no quiero ver a mamá, papá último abrazo, papá, quiero parar de llorar, todo esto mientras los otros niños estaban en la clase. Siento que algo le pasa a mi hijo, y no tengo ayuda para él, por ahora nada, de cierto modo me siento culpable.

Luego, ese mismo día, pero ya por la tarde, salió en la conversación del comediante que habló de los distintos latinos y cómo los puertorriqueños son los latinos Premium por tener papeles gringos, pero siguen siendo latinos porque se les va la luz. El comentario que hice fue “porque como nos dicen a los puertorriqueños”, seguí en esta conversación cuando de repente me doy cuenta, que el mamabicho éste, se había incluido como un puertorriqueño más y no como un mexicano nacido, criado y orgulloso de serlo, ahora su casa, su hogar es donde está el corazón, y éste está en el Este, eso me dijo el pajarito.

Llega el viernes, día después de que fue trágico de algún modo. La ansiedad se trepó, la ansiedad llegó a su límite porque la amígdala no se estaba comunicando correctamente con el hipotálamo para dejarle saber al hipo que todo estaba bien, que lo sucedido el día anterior no tenía por qué arruinar el presente. Sin embargo, por falta de meditación la amígdala estaba un tanto inflamada y esto seguramente por la falta de disciplina o por tener tanto en mi plato y aún no saber manejarlo correctamente. Tan mal estaba, que salí corriendo de la oficina luego de haber practicado uno de los demos, me fui porque hasta soplos estaba sintiendo.

Pero, como a veces me repito y tengo un tanto de razón, y me lo recuerda el gran filósofo y patriota puertorriqueño, Héctor Lavoe, cuando me canta al oído Todo tiene su final y nada dura para siempre, así fue mi ansiedad, mi novia llegó tan linda como siempre y lista para irnos al date, para irnos a sentaros a disfrutar de una imagen d comida y a beber para poder reconectar, para volver al presente, para soltar hormonas que me van o a lo mejor, nos van a ayudar a estar, a ser y a sentirnos bien. Y así fue, así ha sido, cada día mis niveles hormonales de felicidad y tranquilidad se acumulan y se guardan en la cajita semanal donde irá tomando prestado esos días en los que no nos vemos.

Ella me dice, Es que estás tan solo, y la verdad es que no, no me siento solo, me siento mejor que nunca, me siento tan lleno de entusiasmo y emoción por el viaje y lo que será después del viaje y lo que será el próximo viaje y el otro y todo. De nuevo pongo a prueba mi amígdala llevándola al futuro, pero que se joda, porque mi propósito del nuevo año, además de que mi relación continúe igual y mejor, llenar mi vida de sabrosura y contentura con ella y toda esa gente que me hacen sentir que esta mamabicha isla, ahora también es mi casa, casa de éste y todos los mamabichos habidos y por haber.

YO

Resumen semanal

Van a ser dos fines de semana que no la veo en persona, porque en la pantalla nunca falló la llamada para ver los acontecimientos del día. Casi Tres semanas van a ser que pasé con la cría, por razones de la vida. Puedo validar que puedo con la tarea y logramos tener una buena rutina si de casualidad se quisiera quedar conmigo por siempre. Eso ha sido mi rosa trisemanal, la espina, entre que los trámites legales no han terminado y que aún la cría no tiene contacto con la novia por lo que no compartimos en la semana que no le toca el nene.
así que, como se pueden imaginar queridos lectores, octubre ha sido y continúa siendo cargado. Con el beibi en casa, muchos proyectos, preparar demos para presentar en la conferencia, practicarlos e inventarnos una historia, el refri jodido y viaje a México, estoy sobreviviendo, sin vivir tanto, solo sobrevivir.
Me hice estudios, laboratorios de medio año, para ver cómo va mi oxidación. Mi lectura rápida, viendo si hay cosas que estén fuera del rango o high o low, todo parece indicar que está todo bien. Lo primero que busqué fue el resultado de la testosterona y al verlo salieron fuegos artificiales, que bueno que la novia llega desde el viernes, porque hay que darle vuelo a la hilacha.
Pero mi expertís en lector de resultados de laboratorios no es suficiente por lo que fui a ver a la doctora. Al llegar revisan que quien va soy yo. Me dicen la dirección, era la antigua por lo que la corrijo, luego me dan el nombre contacto que también era incorrecto, por lo que doy el nombre nuevo y el teléfono terminado con 33. Y quién es “consagrada a Júpiter de usted” me hace la pregunta, mi prometida, le respondo sin titubeo. Entonces, la mushasha que me atiende para entrar a ver a la Doc, esboza una sonrisa, sin decir más, me regresa mis tarjetas que procedo a guardarlas en la cartera, para no perderlas como los 140 dólares perfectamente doblados que se me perdieron.
Estoy en cuenta regresiva, le dije a Alexa, estoy a menos tres para verla y a 21 para cenar tacos con ella!

Yo

A 20 millas en un carril

Mi vida, desde que recuerdo, he vivido en ciudades calmadas. Por unos meses estuve en Jojutla Morelos, un pueblito como con 3 calles, luego me mudé por otros meses a Mazatán Sinaloa, que por aquel tiempo era una ciudad pequeña y tranquila. Antes de cumplir mi mayoría de edad, o sea antes del año nos mudamos a La Paz Baja California Sur, esto por razones de trabajo, a mi apá lo mandaron allá a ayudar a los aviones que aterrizaran bien.

Solamente, por ir a estudiar, y seguir con la tradición ingenierística en electrónica de la familia, amá, apá y hermana, me mudé a Guadalajara, mejor conocida como Guanatos, a estudiar la carrera universitaria. Así transcurrió mi vida, hasta llegar a San Juan. Y a dónde quiero llegar con esta historia, pues sencillo, que los lugares por donde me he movido han sido planos, citadinos, con tráfico, sin recorrer grandes distancias y sin curvas, sobre todo, sin curvas.

Al llegar a la isla, una isla con una cordillera central montañosa llenas de bellezas naturales, me he restringido a ir más por las curvas que existen. Mi citanidad impide tener un amplio conocimiento de las carreteras centrales. Creo que en estos últimos meses, por fin logré sobre pasar el conteo de las veces que he ido manejando hacia allá. Los dedos de las manos eran muchos para contar mis idas al centro.

El motivo de evitar esos sitios, además de las curvas, es por la ansiedad que me causan los jibaros centrales. Al yo ser metrocentrista, las curvas me causan situación emocional por lo que mi velocidad es casi imperceptible, algo que a los tainos centrales les afecta, al ellos ya estar acostumbrados a la caza, recolección de café, granos y bananos, también lo están a las altas velocidades en las curvas. Al yo manejar lento, prevenido, precavido y ansioso, ellos, los mamabichos esos, empeoran la situación al pegarse de más al carro, al hacer burn burn al carro en tono de aceleramiento, al estar moviéndose de un lado a otro para ver si pueden rebasar en curvas, así como aprendieron en las clases tainas de cómo manejar en la cordillera central.

 Con esto, como buen extranjero, con emprendimientos únicos, que me lo dejó saber la novia porque son extranjeros que hacen los emprendimientos como experiencia, se me ocurrió crear un sticker magnético que se pegue en la parte de atrás de un carro que diga “Soy de la metro, por eso voy a 20 millas” y de esa forma los tainos de la cordillera nos mienten la madre, pero más poquito. También esto va a incluir un viaje que atraviese la isla de norte a sur, que vaya por la número 10, así como la gente normal y luego entren a la adrenalina de la 123 sentado en la parte trasera de un carro manejado por un local de Utuado, esto incluirá bolsas de papel o plásticas como las del avión. Es que no soy rico porque no quiero.

YO

Me lo chupé

En esta nueva aventura que comenzó hace un poco más de cinco años, la crianza, he aprendido varias cosas, entre ellas lo que significa para un niño tener un pacificador. Algunos tienen trapito, otros un muñequito y otros se chupan el dedo. El que mi hijo encontró, porque no puedo decir que él lo decidió así, y menos a los seis meses, fue el chuparse el dedo. Ya de más edad, unos cuantos meses adicionales, andaba con su sabanita de arriba abajo,  cogiendo la sabanita con la misma mano con la que se chupaba el dedo. Colocando estratégicamente la sabanita sobre la nariz y succionando el dedo con un estilo inigualable.

No sé qué poder le da, pero cinco años después, de la sabanita no le queda más que un pedacito de trapucho, el cuál no lo deja. Cada que se sube al carro, va con el trapucho y con el dedo en la boca. Cuando va a la escuela y estamos a punto de bajarnos, me dice Espera papá, toma el trapo asqueroso ese, lo coloca cerca de la nariz, mete el dedo a la boca y le da dos o tres buenas cacháas al dedo antes de colocar el trapejo en la mochila y salir renovado.

Así que, luego de saber que tiene las cacháas y el trapejo consigo, me voy tranquilo al trabajo. Llegando a la intersección de la Muñoz Rivera esquina con Ave. Universidad, veo un Toyota Corolla con una chama, más o menos entre universitaria y de maestría manejando. Pero eso no fue lo que me llamó la atención, sino que ella tenía una toalla, de esas chiquitas, de cuadrito, tomada en una mano con la que tenía el dedo metido en la boca. Todas las posibilidades de traumas que ella podía tener me vinieron a la cabeza, junto con muchas preguntas.

Y si eso puede mejorar mi día, lo hizo para ellos dos. Por lo que al detenerme en el semáforo que está antes de llegar al Pollo Tropical,  reviso a la izquierda y luego a la derecha en busca de no tener a nadie cerca, ningún testigo que presenciara lo que estaba a punto de hacer, ya que no he ahumado los cristales del carro aún, por pura desidia. Al ver que no hay moros en la costa, que no hay cocas en el refri, asegurarme que la costa está despejada, quito del volante la mano derecha, coloco la mano en forma de puño y levanto el dedo gordo como si fuera a pedir un aventón y acto seguido, le meto mis cacháas también.

La verdad es que me sentí bien pendejo haciendo eso, pero bueno de algún modo tenía que bajar este humor que me tiene hablando un poco más alto que de costumbre al crío. Luego me vino a la mente, y si en realidad la chamaca está practicando solamente el acto de chupar? Porque mi novia me ha dicho que ella tomó unos cursitos de educación continua, por ahora, mejor medito en lugar de auto chuparme, que para chupar, prefiero el de pana-pen.

YO

Rojo 40

No es dieta, pero estoy queriendo comer major y con eso bajar un poco la panza por la ansiedad que me da cambiar de small slim a small regular a médium. Estoy así simplemente por estar, por viajar y llegar casi igual de cómo me fui y no peor. En el trabajo había un tipo que estaba en ese plan, plan rebajación, pero ya se acabó lo que se daba, al parecer no vale la pena seguir en ese martirio.

Estoy viendo mi computadora, viéndola, porque en este momento me reúso a trabajar, cuando de repente comienzo a mover la nariz tratando de identificar el olor, ese olor que me resulta familiar, tan familiar. Al seguir el olor, casi volando haciendo el movimiento de nariz para absorber el olor que llegue hasta los pulmones, veo como el de a dieta, que prefirió de nuevo seguir en la gordura se estaba comiendo una bolsa de Doritos con rojo 40 impregnado en cada uno de los triángulos y unos pedazos de chuletas fritas grasosas como deben.

Entonces, cómo persona que está desarrollando su autoconocimiento y se hace preguntas, comencé a cuestionarme. Por qué me someto a esto, Qué es lo peor que puede pasar, Algún día aprenderé a disfrutar de la vida tal y cual es, Para qué se vive si no se va a joder, todo esto me cacho babeando inconsciente mientras el ex dieta se lambe los dedos disfrutando del sabor 40.  

El motivo es más profundo, salió eso luego de mucho pensar, quiero cuidar mi salud y llegar a los 40 para poder estar con los dos.

YO

Cuenta regresiva

Los días siguen pasando y el tiempo va llegando. Hay momentos en que no se puede creer, no se cree lo surgió después de unas letras escritas por una aplicación hasta llegar a lo que tenemos. Saber que logramos pasar ese punto donde se es fácil ser uno mismo en la presencia del otro. La naquería no se muestra a todos, fue lo que me dijo, Con ningún tinder pasó. Esa es la libertad que tenemos y sobre todo  lo libre que nos sentimos, libres de ser uno mismo en la presencia del otro. Así se llegó al tema principal, el viaje.

El viaje ya está casi cuadrado, unos cuantos arreglos vienen adicionales, porque se invitó a la suegra al viaje cuando la idea apenas estaba en pañales, y ella no había confirmado. De un día para otro dice, Pues arre, vamos, así que se suma otra persona a la logística. Por ahora, el problema viene con la batiseñal, esa señal aprendida luego de haber subido otro escalón más en la confianza existente entre los dos. Son ocho días, ocho días sin poder ir al baño, porque no es ella o yo, es simplemente el hecho de que un cuerpo se acostumbra a un sitio y hora específica para liberar tensión. A lo que vamos es a comer y a ….., y lo que pasará es una acumulación monumental de desechos tóxicos que necesitaremos dos pastillas de esas especiales para poder liberar lo acumulado el día nueve. Debo comprar el destapa caño, que hasta ahora no había sido necesario, solo por si acaso.

El tiempo ha sido poco pero parece una vida de conocernos, por lo menos así se siente, aunque aún falten escalones por subir. Lo que se ha confirmado es que ella iba en patines, y yo en una nave espacial, según lo admite un recuento histórico donde ella pensaba en un posible segundo date, cuando yo ya iba por el número diez, y no nos habíamos ni visto por primera vez. Todo surgió orgánicamente, ella se liberó y yo quería pique y nos encontramos, de la única forma posible.

Estamos en cuenta regresiva, a 35 días de que nos encontremos en aeropuerto para subir al avión y llegar a Guadalajara listos para cenar tacos originales, porque se engorda desde el primer día, para qué esperar. Ha sido un buen viaje, un gran viaje de casi 11 meses… y todos los que faltan. Soy un suertudo, es reflejo que ve en el espejo es espectacular. En este viaje he aprendido algo, me hacía falta amar de este modo, así de fuerte y me alegro que sea a ella.

YO

sin sentido

Hoy decidí socializar, siendo viernes, podía hacerlo. Vi a mi novia por la tarde, ella es tan genial, me alegra que el universo me tuviera guardad esa gran sorpresa de tener una persona como ella. Resulta que mi viernes fue uno complicado, si no hubiera sido porque un cliente nos canceló, mi viernes hubiera sido uno un tanto más complicado. Aunque no lo hice más fácil, porque tuve que ir hacer pruebas de otras cosas que están pasando en la oficina.

Tenía que practicar mis skills de socialización, así que comencé. Me dice mi amigo gringo que si nos vamos a tomar unas cervezas y platicar el viernes, o sea, hoy, y yo le digo que sí, pues es el que me renta. Entonces luego del trabajo me voy a DownTown, el lugar del encuentro. Decido comer una pizza, que ya se lo había dicho a la novia, que la había visto unas horas antes en la comida.

Lo que no sabía es que me tomé un montón de magnas y estoy borracho, borracho de una cerveza tan chafa como la Magna, bueno, seis Magnas. Me encontré a un amigo que lo vi de lejos y estaba  con su vieja, Ajá, ese chisme tenía que compartirlo así que lo mando al chat junto con una foto comprobando que el que íbamos a ver ayer, que no había bajado de Caguas, hoy sí bajó. Esto se puso bueno.

Hoy estoy borracho, me compré, si no saco mal las cuentas, entre cinco o seis Magnas. Eso es suficiente para estar borracho, yo creo, bueno, en realidad no me siento tan borracho, solamente un poco, lo suficiente para saber que estoy feliz de haber visto a mi novia hoy y comido. Estoy feliz de que sea ella quien esté en mi vida y estoy feliz de saber que es la que pasará el resto de mi vida conmigo, bueno, si ella lo decide.

Por ahora, en mi borrachera, minutos antes de que me llame mi novia,  o yo la llame, estoy feliz, muy feliz.No sé no qué estoy escribiendo, pero lo que sí sé es que la socialización a veces no se me da tan bien pero otros dicen que sí, la verdad yo no sé ni qué pensar pero lo que sí sé es lo cool que sería el ganarnos la lotería.

yo

Peso pesado

Lo hago porque se me hinchan los huevos, esa es una buena forma de decirlo, podría ser literal. La situación es la siguiente, me fui por unos días a aprender, aprender cosas que van a ser de gran utilidad para si en un futuro cercano me voy a trabajar sólo, que es una idea que me ha estado rondando la mente. Así que hago los arreglos pertinentes para poder ir, esto es que me quedo sin ver a mi hijo casi dos semanas corridas. El tiempo allá fue productivo, me dio una visión o idea mental de todo lo que debo estudiar para poder llevar a la empresa que maneja el agua en Pe Erre a ahorrarle millones de dólares, disponibles para que mis amigos azules se los puedan robar.

Los cursos fueron intensos, intensivo podría decirse mejor, dolor de cabeza casi todos los días. Resulta que puede ser que hayamos confirmado que sí hay un efecto psicológico el estar alejados porque se siente diferente. La dejé de ver, mejor dicho me dejó a eso de las 3 de la tarde en el aeropuerto de un domingo en el que sí me tocaba verla. Entonces, esa semana que estuve fuera era una semana normal de no vernos y hablarnos, cosa que hicimos pero aun así se sintió diferente, alejado, triste. La parte buena de todo es que por las noches no la extrañe tanto, mi compañero de cuarto me arrulló también.

Regreso seis días después del viaje y la novia pasa por mí y mi vida se llena de felicidad otra vez, luego del guaguis, salgo por mi primogénito. Por la noche me dice que extraña a su mamá y se pone sentimental y llora, lo reconforto, le digo que es verdad. No puedo pasar tanto tiempo lejos de él, por lo menos no en este momento que aún es muy pequeño y los cambios al parecer son muy fuertes para él. Por otro lado, estoy loco por que llegue el viaje con mi puchunguita porque va a ser la primera vez de muchas cosas y eso me llena de emoción.

Por ahora, me dediqué a bajar el nivel de naquería un poco, ya que los adultos es un poco más complicado bajarlo, pero hay esperanza con el beibi, ya no está como peso pluma, ahora quedó bien peso pesado.

Hay que seguir mejorando todo,

YO

Hojas, ojos, meados

Me vine, pero no de vacay, me vine a estudiar y mientras estudio y aprendo, pues aprovecho para ver nuevos paisajes. Uno de mis sueños ha sido viajar en cambio de temporada de los bosques gringos. Me encantaría ver cómo las hojas de los árboles cambian de color, cómo una caminata por el bosque por la tarde te sorprende con colores, más allá del naranja del sol, el verde, los café, los amarillos, los rojos. Ver cómo un mismo árbol puede tener distintos colores.

Estamos a mediados de septiembre apenas, y estar a 34.79 grados latitud norte y -80.40 longitud oeste me ha dado la oportunidad de ver un poco lo que sería estar en ese tipo de ambiente. El camino que me lleva del hotel a la oficina, verde es lo que más hay, pero por ahí se asombra uno que otro árbol con canas, un árbol preparándose para invernar, para volver a comenzar en marzo o abril. Todos los cuatro días que llevo pasando por ese camino lo veo, veo ese árbol y me saca una sonrisa imperceptible. Nadie la ve, y nadie sabe la razón de esa media sonrisa, solamente yo y ahora el mundo. Doy gracias de poder ver una pequeña probada, una muestrita de lo que será verlo, y me pongo feliz.

En otros cuentos. Todos los días desayuno un té de mate, me siento cojo agua caliente y le pongo la bolsita, luego de tomármelo, le vuelvo a echar agua y lo cierro con la tapita plástica. Todos los días incluso hoy. Al tomar el uber, me ha tocado ir a frente, llevo mi mochila y el vaso con té. Por alguna razón, los uber gringos tienen ocupado el asiento de enfrente y deben limpiarlo para que me pueda sentar. No ha habido día en que piense que algo va a pasar con el té, el sentarme, la mochila, el ponerse el cinturón y todo el mierdero que hay que hacer para poder sentarme. El día de hoy pasó, me oriné y me calenté los huevos. Por descuido, mientras me pongo el cinturón y dejo el vaso ahí en equilibrio se, se desequilibró y me mojó el pantalón de líquido mateoso caliente. Lo bueno es que hacía frío pero lo malo que parecía meado.

Sin pudor alguno, entro al salón de training, ya lleno porque se nos hizo tarde, y yo entro con la mancha grande, ahí, exactamente donde a mi novia le gusta montar. Veo que me ven, los veo verme y yo como si nada, Qué nunca han visto a un meado por ahí, fue mi pensamiento, pero bueno los árboles y las hojas están bien chingonas y algún día, algún día lo veré.

YO