Historia de superación.

Te la voy a contar a ti porque no tengo a nadie que sepa le pueda interesar esta historia sólo por venir de mí. Hoy me quedo solo en San Juan de viernes a lunes y por eso quería tener una tarde de pizza, alitas y Netflix como en los viejos tiempos, esos tiempos Hatoreyanos. Ya eran las 4.30 PM, me acababa de bañar y estaba emocionado por lo que vendría. Busco el número de teléfono de Dóminos Pizza en Viejo San Juan y por alguna razón nada aparece en internet. Al parecer no sobrevivió la pandemia y cerraron esa sucursal. Entonces digo “bueno, no es que me encante las pizzas de Pizza Hot, pero pizza es pizza” así que abro google maps y busco donde está ubicada Pizza Hot en la calle Fortaleza. Selecciono el pin y le doy clic al número de teléfono. Ring, Ring, el número que usted marcó está fuera de servicio. Pienso que puede ser un error, vuelvo a intentar… “NOOOOOO (imagen jalándome los pelos) No mames ¿en serio me voy a quedar sin Netflix y Pizza y debo cambiar a Netflix and Chill?” camino de un lado a otro preocupado por mi destino, pensando en cuánto quería tener este día, este día mío, este día lleno de nostalgia pasada de tiempos que no regresaran. Me viene a la cabeza Papa John’s, cómo carajo se me había olvidado la mejor pizza de las pizzas en cadena del mundo. Emocionado busco la sucursal de Miramar, “Si, quiero delivery para Viejo San Juan, por favor una pizza de pepperoni y champiñones mediana con alitas pequeñas” después de 50 minutos la tengo en mis manos.

Y es así como uno nunca se deja vencer y hace realidad su sueño cueste lo que cueste y aunque sea caro. 25 dólares de  caro.

Yo

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